El Blog del Museo

Doce superbacterias ponen en jaque la salud mundial

7 de marzo de 2017

Doce superbacterias ponen en jaque la salud mundial

La aparición de la penicilina a principios del siglo XX cambió el modo de enfrentar las enfermedades causadas por bacterias, salvando numerosas vidas y pudiendo poner freno a infecciones para las que hasta ese momento no se conocía tratamiento.

Poco a poco, se descubrió que el uso descontrolado de antibióticos podía tener consecuencias al dejar de ser efectivos ya que  las bacterias, como todos los seres vivos, tienen la capacidad de mutar y evolucionar. Aquellas que logran mantenerse con vida en un organismo al que se le suministran antibióticos son las que se reproducen y, si eso se hace a gran escala, la velocidad se multiplica. Lo que lleva a que, a largo plazo, la medicación no les haga ningún efecto.

Ahora el ser humano se encuentra inmerso en una guerra silenciosa y minúscula, contra unos enemigos diminutos pero inmensamente poderosos: los virus y bacterias. Del mismo modo que periódicamente aparece un virus que coloca a los sistemas de salud en alerta máxima (recientemente sucedió con el Ébola) ahora el foco está puesto en las superbacterias, aquellas que resisten a la mayoría de antibióticos.

Hace unos días, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo pública una lista en la que aparecen las 12 familias de bacterias más peligrosas para la salud humana y con ella llama a los científicos a investigar para desarrollar nuevos fármacos que permitan luchar contra sus efectos.

Los datos son devastadores. Un informe del Gobierno Británico apunta a  que “las superbacterias, inmunes a los fármacos conocidos gracias a mutaciones espontáneas, matarán a 10 millones de personas cada año a partir de 2050, más que el cáncer (8,2 millones de fallecimientos)”. Y eso es lo que pretende evitar la OMS.

Con ese fin, la entidad considera que existe una prioridad crítica para encontrar nuevas armas frente al microbio Acinetobacter baumannii, resistente a los carbapenémicos, un tipo de antibióticos de amplio espectro que se utiliza en hospitales por vía intravenosa para intentar atajar infecciones graves. Esa bacteria fue la responsable del peor brote en un hospital español, el que acabó con la vida de 18 personas entre 2006 y 2007 en el Hospital Universitario 12 de Octubre, en Madrid. En segundo lugar aparece Pseudomonas aeruginosa, también resistente a los carbapenémicos.

Cierran el grupo de prioridad crítica varias enterobacteriáceas, como Klebsiella, Escherichia coli, Serratia y Proteus. Al igual que las anteriores, son especialmente peligrosas en hospitales y residencias de ancianos. Gracias a su multirresistencia a antibióticos, a menudo provocan infecciones letales de la corriente sanguínea y neumonías.

“El listado presentado por la Organización Mundial de la Salud se muestra como una nueva herramienta para garantizar que la I+D responda a necesidades urgentes de salud pública”, tal y como ha señalado en un comunicado la doctora francesa Marie-Paule Kieny, subdirectora general de la OMS para Sistemas de Salud e Innovación.

“La resistencia a los antibióticos va en aumento y estamos agotando muy deprisa las opciones terapéuticas. Si dejamos el problema a merced de las fuerzas de mercado exclusivamente, los nuevos antibióticos que con mayor urgencia necesitamos no estarán listos a tiempo”, ha advertido.

En el segundo grupo de la lista, considerado de prioridad alta, se encuentran bacterias cada vez más resistentes y responsables de enfermedades muy conocidas, como la gonorrea, provocada por Neisseria gonorrhoeae; salmonelosis, causada por el género Salmonellae; y la úlcera de estómago generada por la bacteria Helicobacter pylori.

 En la elaboración de la lista de la OMS ha participado la División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Tubinga (Alemania). Los expertos han basado sus decisiones en el grado de letalidad de las infecciones, en la duración del tratamiento, en la frecuencia con la que aparecen resistencias y en la facilidad de transmisión, entre otros factores.

El microbiólogo Domingo Gargallo-Viola, presidente de la Asociación para el Descubrimiento de Nuevos Antibióticos en España, aplaude la nueva iniciativa de la OMS y explica que “para los que nos dedicamos a intentar descubrir nuevos fármacos es clave definir las necesidades médicas. En los últimos 50 años no hemos conseguido ningún antibiótico de amplio espectro, ninguna bala mágica. Tenemos que buscar productos específicos para cada patógeno”.

Gargallo-Viola celebra la aparición de asociaciones internacionales sin ánimo de lucro para buscar nuevos antibióticos, como la formada por la OMS y la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi, por sus siglas en inglés). “Pero no solo tenemos que conseguir nuevos fármacos, también hay que hacer un uso racional de los que ya tenemos”, subraya. En países como España, el uso irresponsable de antibióticos en medicina y veterinaria ha hecho que surjan cepas multirresistentes y un reciente estudio internacional ha mostrado que los bebés españoles reciben cada año un 50% más de antibióticos que los alemanes. Este dato pone de manifiesto la importancia no solamente de la investigación científica sino también de la concienciación social ante un problema global.

Los patógenos prioritarios para la I+D de nuevos antibióticos según la OMS

 Prioridad crítica

1. Acinetobacter baumannii, resistente a los carbapenémicos.
2. Pseudomonas aeruginosa, resistente a los carbapenémicos.
3. Enterobacteriaceae, resistentes a los carbapenémicos, productoras de betalactamasas de espectro extendido (ESBL).

Prioridad alta

4. Enterococcus faecium, resistente a la vancomicina.
5. Staphylococcus aureus, resistente a la meticilina, con sensibilidad intermedia y resistencia a la vancomicina.
6. Helicobacter pylori, resistente a la claritromicina.
7. Campylobacter spp., resistente a las fluoroquinolonas.
8. Salmonellae, resistentes a las fluoroquinolonas.
9. Neisseria gonorrhoeae, resistente a la cefalosporina, resistente a las fluoroquinolonas.

Prioridad media

10.Streptococcus pneumoniae, sin sensibilidad a la penicilina.
11. Haemophilus influenzae, resistente a la ampicilina.
12. Shigella spp., resistente a las fluoroquinolonas

 

Acinetobacter baumannii

 

Salmonella

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